How to use coco coir as a concept

El uso de la fibra de coco como concepto de cultivo

Fibra de coco es el nombre dado a la fibra natural extraída de la cáscara del coco. Durante mucho tiempo, ha sido empleada en la producción de pinceles, relleno de asientos de automóviles y colchones, filtros para cañerías, cuerdas y otros productos, sin embargo, las fibras más cortas (de 2mm o menos de longitud) y el coco más fino, desprendidos del proceso de la extracción de la fibra, eran desechados al no encontrársele ninguna utilidad.

Los primeros datos del uso de la fibra de coco y del polvo de coco como medios de cultivo datan de finales de los cuarenta del pasado siglo, pero no fue hasta principios de los noventa cuando el coco realmente irrumpió en el mercado como medio de cultivo a raíz de ser introducido en la horticultura holandesa, en la que entró como sustitutivo de la tierra para macetas y como alternativa a la lana de roca. Tenía la ventaja de ser un medio de cultivo de alta calidad y respetuoso con el medioambiente, y, desde el primer momento, el uso del coco despegó. Pero, ¿qué tiene de especial el coco como medio de cultivo? Este artículo trata del coco como un concepto de cultivo y explica algunas de sus propiedades físicas y químicas.

El uso de la fibra de coco como concepto de cultivo
Imagen 1 - Ejemplo de diferentes tipos de coco. 1. Coco fino o polvo de coco. 2. Fibra de coco estándar con un alto contenido en fibra. 3. Fibra de coco gruesa.

¿Qué es la fibra de coco?

A primera vista, la fibra de coco parece tierra, pero, en realidad, es un derivado del procesado de la fibra de la cáscara del coco. Fibra de coco es el nombre que recibe el material fibroso de la capa intermedia de la fruta del cocotero (Cocos nucifera).

Principalmente, son tres los productos hortícolas de fibra que se pueden obtener de la cáscara del coco: chip, fibra de coco y polvo de coco (ver imagen 1). El coco fino retiene bien el agua, mientras que el estándar y el grueso favorecen una buena aireación y drenaje. El coco estándar está formado de fragmentos de entre 0.2 a 2.0 mm principalmente (75-90%) y, a diferencia de otros medios como la turba esfágnea, no contiene restos de otro tipo de materia orgánica como madera u hojas.

Características físicas y químicas

La fibra de coco estándar, formada en su mayor parte de polvo de coco, es el principal componente de la mayoría de los productos hechos con fibra de coco, y está formado por millones de microesponjas capilares que absorben y retienen hasta nueve veces su propio peso en agua. El sustrato de fibra de coco es un sustrato bien aireado y su compactación una vez seco es mínima. Tiene un pH natural de 5.7-6.5 y una alta capacidad de intercambio catiónico o CIC, lo que lo convierte en un sustrato de calidad, aunque a la vez suponga un reto dentro del cultivo hidropónico.

Pero, ¿qué significa exactamente CIC? Todo se reduce a la facilidad con que el sustrato libere nutrientes que puedan ser absorbidos por las raíces de la planta. Para entender esto debemos pensar en el sustrato como un almacén de nutrientes para la planta. Muchos nutrientes, como el calcio y el magnesio, pueden ser administrados a plantas desde las reservas del sustrato, otros, como el potasio, son añadidos regularmente al sustrato como fertilizantes, de modo que puedan ser absorbidos por las plantas según estas los vayan necesitando. La relativa capacidad del sustrato para almacenar un grupo de nutrientes determinado –llamados cationes- es conocida como la capacidad de intercambio catiónico o CIC de un sustrato (ver figura 2).

El uso de la fibra de coco como concepto de cultivo
Imagen 2 - Vista esquemática del intercambio catiónico en el sustrato de coco. El sustrato de coco puede estar formado de fragmentos de coco de mayor o menor tamaño como los chips, las fibras y el polvo. Los chips son las partículas de mayor tamaño utilizadas y componen lo que se conoce como coco grueso, y es el polvo de coco el material con partículas de menor tamaño. Al sustrato de coco se le puede considerar como una mezcla de partículas microscópicas con carga negativa. Cada una de estas partículas atrae iones de carga positiva, razón por la que las partículas de coco sin tratar contienen grandes cantidades de iones de sodio (Na+) y potasio (K+). Estos iones son liberados durante el cultivo, quedando así disponibles para las plantas. Desafortunadamente, los iones bivalentes como el calcio (Ca2+) y el magnesio (Mg2+) quedarán unidos al sustrato de coco, lo que significa que no estarán disponibles para las plantas en la misma medida que el sodio y el potasio, y esto podrá dar lugar a una deficiencia de calcio y magnesio. Un sustrato de coco lavado y amortiguado (derecha) habrá recibido un tratamiento previo con fertilizante de calcio para mejorar el intercambio calcio-potasio. Un sustrato de coco que tratado de este modo no suele liberar potasio en exceso ni retener el calcio y el magnesio necesario para las plantas, con lo que resultarán unas plantas sanas sin síntomas de deficiencia de nutrientes.

Lavado y amortiguado

La fibra de coco sin procesar tiende a contener altos niveles de sodio y potasio en comparación con la turba. Se sabe que el sodio, al igual que el potasio, pueden ser fácilmente lixiviados del material por medio del riego, quedando disponibles para las plantas. Desafortunadamente, los iones bivalentes como el calcio y el magnesio se mantendrán unidos al sustrato, y esto puede dar lugar niveles excesivos de potasio e insuficientes de calcio o magnesio. Esto es algo que, indudablemente, los cultivadores tienen evitar y, para ello, el sustrato de coco es lavado concienzudamente con frecuencia, lixiviando así el exceso de sodio y cloruro. Seguidamente, el sustrato es tratado con un fertilizante de calcio, como es el de nitrato de calcio, para mejorar el intercambio calcio-potasio. Este proceso es denominado amortiguación y produce un sustrato de coco que no libera potasio en exceso ni retiene el calcio y magnesio necesarios para el crecimiento de la planta.

Propiedades que presenta la fibra de coco durante el cultivo

El cultivo en fibra de coco favorece el desarrollo de raíces, tallos y flores. Al contrario que la tierra para macetas, la cual se compacta fácilmente, la estructura de la fibra de coco mantiene las bolsas de aire necesarias para un buen desarrollo del sistema radicular, lo cual da lugar a una saludable rizosfera aeróbica -esencial para una adecuada absorción de agua y nutrientes. Algunas cosechas, como la del tomate y la del pimentón dulce, pueden tender a crecer de un modo más vegetativo, queriendo decir con esto que serán unas plantas sanas que crecerán fuertes y rápidamente, pero que producirán relativamente menos flores y frutos. Esto es algo a evitar por los cultivadores, ya que su intención es maximizar sus cosechas. Como se puede ver en nuestro otro artículo dedicado al coco, unos pequeños ajustes en el régimen de fertilización pueden resolver estos problemas.

La fibra de coco tiene, por naturaleza, un alto contenido en lignina, lo cual favorece la presencia de microorganismos beneficiosos en la zona radicular y evita la descomposición, convirtiéndolo en un medio de cultivo idóneo para ser reutilizado.

El uso de la fibra de coco como concepto de cultivo
Imagen 3 - Corte de un coco incluyendo la cáscara.

Se cree también que la existencia de microorganismos beneficiosos funciona como protección contra los patógenos de la planta. Esto ha sido demostrado en varios experimentos in vitro en los que se ha podido apreciar que la fibra de coco evita el desarrollo de patógenos del suelo. Uno de estos experimentos mostró que la formación de los micelios del hongo Phytophthora capsici era fuertemente inhibida cuando el medio de cultivo era tratado con una suspensión de fibra de coco sin esterilizar. Por otro lado, el desarrollo del P. capsici en el mismo medio fue reavivado con una suspensión de fibra de coco esterilizada por filtración.

Otros experimentos han demostrado que el desarrollo del Fusarium solani en agar agua corregida con fibra de coco sin esterilizar fue totalmente inhibido. Una vez la fibra de coco estuvo completamente esterilizada, el desarrollo del F. solani en agar agua corregida con fibra de coco tratada en autoclave dejó de ser inhibido. Resultados similares fueron obtenidos con el Aspergillus terreus, un hongo patógeno de las plantas que produce toxinas que impiden el desarrollo del polen.

Los resultados extraídos de estos estudios sugieren que la fibra de coco puede contener el desarrollo de los patógenos del suelo in vitro y que esta capacidad se debe, en gran medida, a los microorganismos asociados con el sustrato. Sabemos que el famoso hongo Trichoderma juega un papel esencial en este proceso, pero los beneficios de estos microorganismos durante el cultivo de la cosecha son aun, en gran parte, desconocidos.

Estudios recientes se han centrado en la resistencia que ha mostrado la fibra de coco durante ensayos de cultivo destinados a aumentar la vitalidad de las plantas y maximizar las cosechas. Hoy en día, se pone de relevancia la elevada sostenibilidad de la fibra de coco y, particularmente, el hecho de que el sustrato de coco pueda ser reutilizado con seguridad. Sin embargo, a pesar de lo prometedor que pueda parecer el hecho de poder reutilizar el sustrato, un coco de baja calidad podría dar lugar a una malnutrición de la planta. Un conocido problema es la fijación del nitrógeno a la fibra de coco durante su descomposición; en algunos ensayos se descubrió que en el polvo de coco se daba una pequeña fijación de nitrógeno. La fijación de nitrógeno ocurre cuando el nitrógeno es retenido en el sustrato durante la descomposición de materia orgánica y, por lo tanto, deja de estar disponible para ser absorbido por la cosecha, lo cual es normalmente causado por los microorganismos implicados en el proceso de descomposición, ya que compiten por el nitrógeno disponible para la planta.

El uso de la fibra de coco como concepto de cultivo

La fibra de coco como alternativa a la turba

Este artículo se ha centrado en la fibra de coco como sustrato único, sin embargo, también puede ser utilizado como sustituto de la turba esfágnea en sustratos con base de turba.

Durante casi un cuarto de siglo, la fibra de coco ha sido analizada como candidata para reemplazar a la turba esfágnea, a la de cañaveral y, en gran medida, a los tacos de lana de roca como medio de germinación y criadero de plántulas de brócoli, tomate y lechuga. Se descubrió que la germinación del tomate ocurría antes en la fibra de coco y que las plantas crecían más uniformemente y mayores.

Es muy probable que algunos países prohiban el uso de la turba como sustrato en las próximas décadas, debido a que las reservas de turba no son inagotables y su extracción no es un proceso respetuoso con el medioambiente.

El sustrato de coco como concepto de cultivo

El concepto del coco como sustrato, con sus pros y contras, necesitaría de reajustes en cuanto al régimen y composición de nutrientes. CANNA fue uno de los primeros productores especializados de nutrientes de coco que ofreció soluciones a la liberación y la fijación de los nutrientes necesarios para las plantas.

Hoy en día, la fibra de coco es un sustrato muy prometedor. Es sostenible, puede ser reutilizado con facilidad y numerosas investigaciones han demostrado que la fibra de coco tienen una capacidad natural para evitar enfermedades en las plantas. La otra cara de la moneda es que la fibra de coco necesita unos ajustes específicos de nutrientes para compensar su tendencia natural a la fijación de calcio y magnesio, así como a la liberación de potasio principalmente. Desafortunadamente, aun se dispone de poca información sobre el alcance total de su capacidad para prevenir enfermedades en las cosechas durante el cultivo.

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