Cultívalo tú mismo: Ajos

Cultívalo tú mismo: Ajos

La rosa pestosa con su penetrante perfume. Para aquellos que se pregunten a qué nos referimos, aquí tenéis una pista, es esa planta con frutos de intenso sabor conocida por repeler vampiros. Claro, ¡el ajo! Larga vida a este delicioso bulbo cargado de beneficios para la salud del que se dice que es capaz de poner fin a un puñado de enfermedades -¡y de citas también!

Cultívalo tú mismo: AjosEl ajo tiene una larga historia de cultivo ya que se le ha dado diferentes usos durante milenios. Los arqueólogos han descubierto esculturas de arcilla de cabezas de ajos y pinturas de ajos en tumbas egipcias en El Mahasna datadas del 3200 a.C. En un papiro egipcio del 1500 a.C. recientemente descubierto se recomienda el ajo como cura para 22 dolencias comunes, incluyendo la falta de estamina, problemas de corazón y tumores. Se dice que los egipcios le daban ajo a los esclavos que construían las pirámides para aumentar su fuerza. Pero se ve que el ajo era bueno también para los faraones, ya que Tutankamón fue enviado a la otra vida acompañado de cabezas de ajo.

En la antigua Grecia y Roma el ajo también tenía numerosas aplicaciones, desde repelente de escorpiones a tratamiento para la mordida de un perro, infecciones en la vejiga, cura de la lepra y mejora de los síntomas del asma. Incluso se usaba como ofrenda a la diosa griega Hécate. Los líderes militares griegos de la antigüedad le daban ajo a sus tropas antes de las batallas para aumentar su valor y que les inspirase para la alcanzar la victoria, y los atletas olímpicos griegos comían ajo para mejorar su rendimiento. En la Transilvania medieval, hogar del legendario Conde Drácula, el ajo resultó ser un método efectivo para repeler no solo vampiros sino también cualquier otro visitante nocturno sediento de sangre como los mosquitos. En la Edad Media se creía que el ajo protegía de la plaga y se colgaban racimos trenzados de cabezas de ajo en las puertas de las casas para evitar que los malos espíritus entrasen. A pesar de que la ciencia moderna no puede confirmar la eficiencia del ajo en lo que respecta a los espíritus, sí podemos estar seguros de que el ajo ayudará a evitar un beso de buenas noches al final de una cita romántica.

Irónicamente, en muchas culturas el ajo también es considerado un poderoso afrodisíaco e incluso una alternativa orgánica a la Viagra. Se dice incluso que aumentará el número de espermatozoides y, en la tradición palestina, un novio que se ponga un diente de ajo en el ojal tiene asegurada una buena noche de bodas.

Malodorous trivia

La palabra ajo proviene del latín alium (ajo). Es una planta nativa de Asia Central de más de 6.000 años de antigüedad y largo tiempo ya presente en la región mediterránea a la vez que muy utilizada en Asia, África y Europa. El ajo (allium sativum) es en realidad un miembro de las liliáceas y primo de la cebolla, puerro, cebollino y chalote. El bulbo comestible de la planta está formado por varios dientes. Se trata de un cultivo de raíz en el que el bulbo crece bajo el suelo. Su cosecha se realiza a mitad de julio y después es colgado en interior, alcanzando tu mejor estado a finales de julio o principios de agosto.

Se cultivan más de 300 variedades alrededor del mundo. Una de las más comunes es el ajo americano, con su piel tipo papel y blanca, y de sabor fuerte. Tanto el ajo italiano como el mejicano son más suaves y sus pieles tienen tonos rosado o morados.

Procedencia del aroma del ajo

Cuando las células del ajo se rompen al cortarlo o aplastarlo sueltan una enzima llamada aliinasa que transforma químicamente la aliína en alicina, la molécula con contenido sulfuroso responsable del intenso aroma de este indispensable en las cocinas de todo el mundo. Cuando consumimos ajo, dichos compuestos sulfurosos son absorbidos por el flujo sanguíneo y expulsados por transpiración y exhalación del aire, y de ahí el aliento a ajo. En personas que consuman una alta cantidad de ajo también podrá darse un olor corporal con tintes de olor a ajo.

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Qué hacer para deshacerse del olor a ajo

Si te encanta el ajo lo mejor es rodearse de gente a quien también le encante, si no, intenta masticar perejil para neutralizar el olor de tu aliento. El olor de las manos es mucho más fácil de eliminar, bastará con lavarlas y frotarlas contra una superficie metálica como puede ser el fregadero. ¡Magia!

Rebosante de beneficios para la salud

Además del maravilloso sabor que le puede aportar a tus platos, esta rosa apestosa ha sido ampliamente utilizada durante siglos por sus extraordinarias propiedades medicinales. En Egipto se le reverenciaba como un potenciador de la fuerza física, en Grecia por sus propiedades laxantes, e incluso se le denominó la penicilina rusa por su eficacia como antibiótico tópico para el tratamiento de las heridas producidas en las batallas.

Estamos hablando de algo más que superstición. Investigaciones recientes han confirmado lo que nuestros ancestros creían acerca de los beneficios para la salud del ajo. En 1858, Louis Pasteur afirmó que el ajo acababa con las bacterias, resultando 0,88 ml de zumo de ajo crudo tan eficaz como 62,69 ml de penicilina. Durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la escasez de penicilina y sulfamidas, tanto las tropas inglesas como las rusas utilizaron una solución de ajo diluido como antiséptico para desinfectar heridas abiertas y prevenir la gangrena. Aunque por aquel entonces no se entendía completamente el origen de esas propiedades, la investigación de hoy en día ha llegado a la conclusión de que provienen de los cientos de compuestos sulfurosos volátiles que contiene, entre ellos la alicina (que le confiere su olor), la aliína, la cicroaliína y el dialil disulfuro.

Está demostrado que la alicina de ajos crudos aplastados puede acabar con 23 tipos de bacterias incluyendo la salmonela y el estafilococo. El ajo caliente produce dialil óxido de disulfuro, que reduce el colesterol al evitar que se formen coágulos en las arterias.

Las vitaminas presentes en el ajo, incluidas la A, B, y C, sirven como herramientas en la lucha del cuerpo contra los carcinógenos, para eliminar toxinas, e incluso para prevenir ciertos tipos de cáncer como el de estómago. Los compuestos sulfurosos del ajo ayudan a regular el azúcar en la sangre, estimular y limpiar el hígado de impurezas, y estimular la circulación sanguínea y el sistema nervioso.

Cultiva ajos en casa

El cultivo del ajo en casa puede resultarte divertido y relativamente fácil, incluso si no has nacido con manos de agricultor. De cada diente de ajo crecerá una nueva planta y cada nueva planta producirá una cabeza de ajos que contendrá hasta veinte dientes de ajo nuevos. Este ciclo vital hace que el ajo tenga autonomía de supervivencia. Además, sus incomparables propiedades fungicidas y pesticidas pueden ayudar a mantener las plantas colindantes sanas.

El ajo suele disfrutar con el clima mediterráneo, pero también puede ser cultivado en climas más fríos. Elige un lugar del jardín donde el suelo no esté muy húmedo y sea soleado. Planta los dientes de ajo por separado con la punta hacia arriba a 2,5 metros bajo tierra, dejando unos 10 cm de separación entre ellos y en filas separadas entre sí unos 45 cm. El mejor momento para plantar ajos en Europa o América es a principios de primavera o finales de otoño/principios de invierno. Aunque no existe una ciencia exacta sobre el momento de recogerlos, una buena regla es hacerlo cuando la mitad de las hojas que rodean la base de la cabeza de ajos estén verdes y la otra mitad hayan comenzado a tornarse marrones y a marchitarse. Después de la cosecha, llévalo a un espacio de interior para sacudirle la tierra y consérvalo en un lugar fresco y seco.

El ajo tiene una amplia gama de aplicaciones nutricionales y medicinales y sigue aportando beneficios a la salud de muchas personas hoy en día, así que coge una cabeza de ajo y disfruta del superalimento más antiguo que nos ha brindado la naturaleza.

Receta

Té de ajo para la tos

El ajo puede ser usado en casi cualquier comida y si te ves atrapado con una tos persistente esta sopa o receta de té servirá de ayuda.

Corta una cabeza de ajo en cuatro partes y añade algo más de 1,5 litros de agua. Cocínalo a fuego lento durante una hora al menos, cuélalo y bébelo lentamente.

Aunque no lo creas, este té de ajo caliente está rico, pero no olvides tener preparado algo de perejil para después. ¡A tu salud!

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