Cultívala tu mismo: Calabaza

Cultívalo tú mismo: Calabaza

Versátil. Si solo pudiésemos utilizar una palabra para definir a la poderosa calabaza, versátil sería la más adecuada. Versátil en color, sabor, usos, forma, mitos y en todo lo que tiene de bueno. Las calabazas podrían ser el alimento definitivo y, lo mejor de todo, es que esto tiene cero de truco, ¡y mucho de trato!

Cultívala tu mismo: Calabaza

La calabaza que comúnmente se vende en las tiendas es uno de los tipos dentro del género Cucurbita y un miembro de la familia de las cucurbitáceas. La palabra calabaza proviene del griego pepõn y significa melón grande. La planta es una vid y, como tal, crece enrollándose en superficies tipo enrejado, al igual que otros miembros de la familia de las cucurbitáceas como son los pepinos, otros tipos de calabazas y el melón cantalupo. Para los nativos americanos la calabaza era muy importante, ya que no solo les servía de alimento, sino que también la aplastaban en tiras que secaban para después tejer alfombras con ellas y venderlas. También utilizaban la calabaza seca como comida.

El americano actual también es fan de esta fruta dulce y multiuso, y se ha convertido en un elemento clave de la comida tradicional del Día de Acción de Gracias. Los primeros colonizadores utilizaban la calabaza no solo como un plato de acompañamiento o como un postre, sino también en sopas, e incluso algunos y algunas jóvenes amantes de la diversión producían cerveza con ella.

Las calabazas son especialmente populares en Halloween, momento en que se utilizan para hacer lámparas. Esta práctica llegó a los Estados Unidos de manos de los inmigrantes Irlandeses quien, originariamente, convertían nabos en lámparas.

¿Son saludables las calabazas? ¡Sí que lo son!

Cultívala tu mismo: Calabaza

Se les conoce principalmente por el papel que juegan en la decoración de Halloween o como ingredientes de pasteles, pero las calabazas tienen muchos nutrientes y vienen cargadas de beneficios para la salud, ya que son un almacén de vitaminas, minerales y otra serie de nutrientes saludables. Tanto la pulpa como las semillas pueden ser increíblemente beneficiosas para la salud.

La calabaza es uno de los vegetales más bajos en calorías, con solo 26 calorías por cada 100 gr. No contiene grasas saturadas ni colesterol y es rica en fibras dietéticas, antioxidantes, minerales y vitaminas. La calabaza es el almacén de muchas vitaminas antioxidantes como son las A, C y E. Bastará con 8 gr de esta maravilla para obtener la dosis diaria recomendada de vitamina A, un poderoso antioxidante necesario para que el cuerpo mantenga la integridad de la piel y de las membranas mucosas, además de ser esencial para la vista.

Varios estudios sugieren que los alimentos ricos en vitamina A también ayudan a proteger el cuerpo contra el cáncer de pulmón y de boca. La calabaza también es rica en minerales como el cobre, el calcio, el potasio y el fósforo, y sus semillas son una fuente de fibra dietética y ácidos grasos monoinsaturados, que son buenos para la salud del corazón.

Cultiva una calabaza gigante tu mismo

Lo más divertido de las calabazas es que pueden llegar a alcanzar tamaños gigantescos. Pero para cultivar una de estas gigantes necesitarás las semillas adecuadas, especialmente seleccionadas para producir este tipo de calabaza, como son las 'Prizewinner Hybrid'. También necesitarás seguir unos métodos de cultivo precisos, porque de otro modo no te será posible producir las calabazas de 150 kilos de media de las que estamos hablando.

Por regla general, las calabazas necesitan bastante sol, de modo que tendrás que cederle a su cultivo el lugar más soleado de que dispongas. Pero recuerda que son sensibles y necesitarán cobijo del viento y las heladas, así que intenta protegerlas cubriéndolas durante los periodos de mucha lluvia, poniendo barreras para protegerlas de los vientos fuertes y también usando algún tipo de cobertura que les de sombra durante los días más calurosos del verano.

¿Cuánta agua necesitan las calabazas?

A las calabazas les encanta el agua, pero no las plantes en suelo mojado o que sea muy denso, porque lo necesitan bien drenado y que se pueda escarbar con la mano. Prepara el área de cultivo a principios de primavera, tan pronto como se empiece a calentar el suelo, y fertilízala con 10 cm de abono. Es mejor si el suelo es casi neutro o ligeramente ácido

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Si vives en un lugar del mundo donde a finales de abril o principios de mayo aun hay riesgo de heladas, comienza con las semillas en interior alrededor de dos semanas antes de plantar. Siembra las semillas con 10 cm de separación entre ellas y nunca dejes que se seque la tierra por completo. Cuando las semillas hayan producido su cuarto o quinto plantón, sácalas fuera. Protege los plantones durante las primeras semanas con pantallas de plástico.

El fertilizado de la calabaza

Las calabazas tienen dos tipos de flores, hembras y machos, y florecen a principios de julio. Primero aparecen las macho y después las hembras. En el momento en que aparezca la primera hembra, asegúrate de que las vides están fuertes y bien asentadas, para que las hembras puedan comenzar a a producir sus frutos en buenas condiciones. Podría servir de ayuda arrancar la primera flor hembra y esperar a que salga la segunda o la tercera, que será cuando las vides midan unos 3 metros. La flor hembra es fácil de reconocer porque tiene una calabaza bebé en su base.

Necesitarás una vid grande para producir una calabaza grande, así que, de algún modo, cuando decidas como será la vid también estás decidiendo como será la calabaza. Cuando encuentres una vid lo suficientemente fuerte con una flor hembra a punto de abrirse, cúbrela con un paño de algodón durante la noche para mantener a los insectos a raya. A la mañana siguiente, escoge un retoño macho, córtale la corola o pétalos exteriores y frota el polen del estambre alrededor del centro de la flor hembra recién abierta.

Cultivemos calabazas

Esto es solo el principio de un verano de trabajo duro pero gratificante. Lo que acabas de empezar es, en realidad, una fábrica de calabazas. Recuerda que hay 100 o más hojas en cada vid y que si quisieras cultivar una calabaza de, digamos, 136 kilos, cada hoja de esa vid será responsable de hasta casi dos kilos de tu calabaza.

Cultívala tu mismo: Calabaza

Las calabazas gigantes se salen de la vid y, si no se toman las precauciones necesarias, acabarán desprendiéndose de los tallos principales. Las vides producen raíces por cada hoja, así que asegúrate de arrancar las raíces cercanas a la calabaza para que la vid siga desarrollándose alejada de esta, ya que podría ser dañada por el aumento del volumen de la calabaza. Con cuidado y suavemente, aparta diariamente las vides de la calabaza para evitar que esta las aplaste y oriéntalas en la dirección adecuada para que puedan seguir desarrollándose sin problema

La poda

Para obtener una calabaza realmente grande, cuando dos o tres de las calabazas de cada planta hayan alcanzado los 30 cm de circunferencia aproximadamente, arráncalas todas excepto la más prometedora y comienza a podar la vid. Cuando la vid principal haya alcanzado los seis metros de longitud, arráncale las puntas y los retoños laterales para que las vides no desprovean a la fruta de los recursos necesarios. Arranca también el resto de flores hembra para que esa calabaza que está en camino tenga todas las posibilidades de ser una ganadora de premios en potencia. Toda la energía de la planta debe ser redirigida a este único fruto. Es importante recordar que todos los nutrientes necesarios para aumentar el tamaño de la calabaza provienen de la vid, por lo que la vid deberá tener el apoyo necesario del sistema radicular. Las cuatro cosas más importantes a tener en cuenta en el cultivo de calabazas gigantes son las semillas, el suelo, el sol y el agua.

Para mediados de agosto las plantas estarán consumiendo nutrientes y agua en grandes cantidades. Por la noche es cuando las calabazas crecen, pudiendo aumentar su circunferencia hasta cinco centímetros cada noche.

Consejo: el riego

Riega por la tarde en grandes cantidades y únicamente la base de la planta de modo que las hojas permanezcan secas, lo cual reducirá el riesgo de contraer enfermedades.

Receta: calabazas agridulces a la parrilla

Cultívala tu mismo: Calabaza

Ingredientes:

2 gr de calabaza
2 cucharadas de aceite de oliva
1 diente de ajo (finamente laminado)
Sal prensada o triturada
3 cucharadas de vinagre de vino (blanco o rojo)
3 cucharadas de azúcar blanca
Menta fresca o perejil picados

Corta la calabaza por la mitad y quítale las semillas y la membrana. Pela las dos mitades y córtalas en rodajas. En una fuente pon aceite de oliva, un diente de ajo triturado y un pellizco de sal generoso. Añade la calabaza y mézclalo todo bien. Pon las rodajas de calabaza en una plancha a medio fuego unos minutos por cada lado o hasta que se reblandezcan

En una sartén pequeña mezcla vinagre, azúcar y el aceite con el ajo machacado que haya quedado en la fuente. Caliéntalo todo hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla se espese un poco. Espolvorea algo de salsa agridulce sobre la calabaza en el plato donde la vayas a servir. Decóralo todo con menta o perejil frescos recién cortados; también puedes añadir láminas de ajo fresco si te apetece. ¡Buen apetito, calabaza!

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