Cultívalo tú mismo: Hierba de cebada

Cultívalo tú mismo: Hierba de cebada

La hierba de cebada es como la Wonderwoman de las comidas, la joven emperatriz de la salud. Una cosecha verde brillante para evitar altos niveles de colesterol e incluso acabar con carcinógenos, según dicen. Nada mal para una jovenzuela. Adentrémonos en el asombroso mundo de la hierba de cebada. ¡Exprimámosla!

Montones de historia

Cultívalo tú mismo: Hierba de cebadaDebió resultar un enorme y decisivo descubrimiento hace 9.000 años cuando los habitantes de lo que ahora conocemos como Oriente Medio comenzaron a cultivar la cebada. La cebada, u hordeum vulgare, proviene de una especie salvaje parecida a hordeum spontaneum, la cual crece abundantemente en Turquía y Siria. Por primera vez en la historia de la humanidad, el ser humano fue capaz de conseguir un suministro constante de comida de un mismo lugar. Se acabó la caza y el continuo vagar de un lugar a otro. La cebada fue el primer cereal cultivado por el hombre, y la hierba de cebada existía incluso antes, ya que es la bebé de la cebada, es decir, lo que se forma justo antes de que el óvulo comience a elevarse y el grano haya comenzado a desarrollarse.

Existen informes de cosechas encontrados en Egipto y datados sel 2440 B.C. Los egipcios y los griegos, conscientes de la importancia de la planta, la consideraban un regalo de los dioses y la veneraban como un cereal sagrado. Su cultivo se expandió rápidamente alrededor del mundo y los chinos ya la cultivaban en el 2000 B.C, además, fue una de las primeras cosechas plantadas en Virginia, en 1611, una de las primeras colonias del nuevo mundo.

En el premio Pulitzer “Armas, gérmenes y acero”, libro de Jared Diamon, el autor afirma que la disponibilidad de la cebada y la hierba de cebada es una de las principales razones por las que las civilizaciones euroasiáticas han sobrevivido y conquistado a otras. Desde tiempos inmemoriales, la hierba de cebada ha sido una constante en la dieta de las antiguas culturas asiáticas y de Oriente Medio. Esta especie ha sido utilizada a lo largo de la historia para tratar la piel, el hígado, la sangre y desajustes gastrointestinales. En la antigua Grecia se utilizaba para tratar inflamaciones gastrointestinales y los gladiadores romanos la tomaban para ganar fuerza y resistencia. La fisicista romana Pliny utilizaba la hierba de cebada como parte de una cura ritualizada para los furúnculos.

Esmeradamente nutritiva

Le llevó un tiempo a la ciencia llegar al fondo del valor nutricional de la hierba de cebada así como del de las hierbas de otros cereales, pero, en 1940, los nutricionistas finalmente pudieron explicar en qué modo las vitaminas, minerales y proteínas de las hierbas de cereales como la cebada resultan esenciales para animales y humanos. El Consejo de Alimentos y Nutrición de la Asociación Médica Americana incluso le dio el visto bueno como “alimento” a un preparado deshidratado de hierbas de cereales llamado “cerophyl” en 1939.

Los verdaderos beneficios son encontrados en las hierbas jóvenes, ya que contienen muchas de las vitaminas, minerales y proteínas necesarias para la dieta del ser humano. El concentrado de hierba de cebada es considerado un alimento completo muy similar al estado natural de la misma, proporcionando los nutrientes que necesitamos en proporciones naturales.

Si te estás preguntando hasta qué punto es nutritiva la hierba de cebada tienes que saber que contiene dieciocho aminoácidos -alanina, arginina, ácido aspártico, ácido glutámico, glicina, histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, prolina, serina, treonina, tirosina y valina. Aminoácidos como estos son elementos muy proteicos y los constituyentes más importantes de nuestro cuerpo y necesarios para los constantes procesos de desarrollo y regeneración celular, así como de producción energética que forman parte de la vida. Las vitaminas encontradas en la hierba de cebada incluyen betacaroteno, ácido fólico, ácido pantoténico, vitamina B1, vitamina B2, vitamina B6 y vitamina C. Los minerales incluyen potasio, calcio, magnesio, hierro, cobre, fósforo, manganeso y zinc. Además, obtenemos numerosas enzimas vivas, una de las cuales es una enzima antienvejecimiento llamada superóxido dismutasa (SOD), que participa en la digestión y el metabolismo ayudando a dispersar las vitaminas y los minerales por el flujo sanguíneo de modo que puedan ser absorbidos por el cuerpo humano. Esmeradamente nutritiva.

Cultívalo tú mismo: Hierba de cebada

La magia verde de la clorofila

Si miras las imágenes de este artículo, verás que el verde brillante esmeralda de la hierba joven que muestran parece salirse de la página. Este color refleja la abundancia de clorofila en la planta, al igual que ocurre con otros vegetales de hojas oscuras. La clorofila, componente inherente de todas las plantas verdes, es similar a la hemoglobina, de hecho, su estructura molecular es casi idéntica, lo que hace que le resulte fácil asimilarla a nuestro organismo. La hemoglobina es una sustancia a la que el oxígeno se une en la sangre para ser transportado por el cuerpo, y lo que hace la clorofila es aumentar la cantidad de hemoglobina en la sangre. Más hemoglobina implica una sangre más rica en oxígeno, por lo que se deduce que la clorofila ayuda en la recomposición del flujo sanguíneo; por poner un ejemplo, animales con un número bajo de glóbulos rojos a los que se les ha administrado pasto de trigo han alcanzado un nivel saludable de glóbulos rojos en cinco días. La clorofila también previene el crecimiento bacterial en el aparato digestivo y la producción de hongos, además de eliminar el mal aliento y actúar como desodorante interno.

La clorofila y otros nutrientes esenciales actúan sinérgicamente en la hierba de cebada para desintoxicar el cuerpo de toxinas destructivas como son los metales pesados y las sustancias contaminantes que ingerimos diariamente. La clorofila también posee propiedades antiinflamatorias.

Antioxidante activo

Pero aun no hemos acabado con los beneficios de la hierba de cebada, ya que también tenemos ante nosotros un potente antioxidante con la habilidad de recoger radicales libres. Las especies reactivas de oxígeno (como son los radicales libres) juegan un papel importante en la producción de citoquinas proinflamatorias y pueden ser fundamentales en la patogénesis de enfermedades como la sinovitis reumatoide, la artritis y la gota.

¿Algo más?

Pues sí, pero ya casi estamos. Estudios realizados en Japón y otros países sugieren que la hierba de cebada puede ayudar también con el asma, la obesidad, el rejuvenecimiento de la piel, la anemia, la artritis, la gastritis, las úlceras pépticas, la diabetes, el daño celular provocado por los rayos X, las enfermedades del corazón y la hepatitis.

Contra el cáncer

Pero aun queda lo más importante, y es la protección ante los carcinógenos que ofrece la hierba de cebada a las células de los tejidos del cuerpo humano. El modo en que funciona exactamente no está claro, pero podría estar asociado con la actividad antioxidante de la planta o con su contenido en clorofila; se baraja la posibilidad de que podrían formarse compuestos de clorofila y carcinógenos que desactiven carcinógenos. Además, antioxidantes encontrados en altas concentraciones en la hierba de cebada, como la superóxido dimutasa, protegen contra la radiación y los radicales libres.

La terrible desventaja

Y ¿dónde está el truco?, porque debe tener algo malo, no todo puede ser bueno. Pues sí, tiene una desventaja, y es el ligero sabor amargo de nuestros preciados brotes verdes. Pero eso es todo lo malo que se puede decir de la hierba de cebada, porque no se le conoce ningún efecto secundario negativo a este superalimento, así que, una vez más, ¡exprimámosla por una vida más sana!

¡Cultívala tu mism@!

Quizá haya algo más que pueda ser considerado negativo, su precio, pero es tán fácil su cultivo que ni siquiera importa. Basta con poner las semillas de cebada en agua para acelerar la germinación y, tras 24 horas, siembrarlas en una maceta con tierra. Coloca la maceta en un lugar cálido y luminoso para estimular el crecimiento y riega diariamente; en 14 días crecerán alrededor de 20 cm. Con 100 gr de semillas producirás aproximadamente 100 gr de hierba. Pasa 100-200 gr de hierba la licuadora con medio litro de agua. Filtra el zumo y dilúyelo en 0,5-1 litro de agua. ¡Listo!

Receta suave para la salud

Este batido verde va cargado de nutrientes y sabe genial.

  • 2 puñados de espinacas
  • 1 puñado de hojas de menta
  • ½ pepino pelado
  • 1 taza de piña fresca
  • 1 taza de piña/melocotón/mango helado
  • 2 peras maduras grandes
  • 2 tazas de agua
  • 29,5 ml. de zumo de hierba de cebada

Mézclalo y a por ello. ¡A tu salud!

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