Cultívalo tú mismo: Soja

Cultívalo tú mismo: Soja

Hablamos de judías muy pequeñitas, pero este es uno de los casos donde el tamaño no importa, porque estas pequeñas son tan versátiles que se dice que un día podrían convertirse en la única planta cultivada en el planeta. Eso sería bastante triste para los amantes de las plantas, pero es que esta ninja de las verduras cargada de proteínas es algo realmente especial y merece nuestro respeto. ¡A comer soja!

Cultívalo tú mismo: SojaHace unos 5000 años que los chinos comenzaron a cultivarla. Pequeñas vainas que contenían 2-4 judías cada una utilizadas como fuente alimenticia, hasta que fueron descubiertos los numeroros beneficios que aportan a la salud y comenzaron a servir también como ingredientes medicinales. Fue así como la soja se convirtió rápidamente en una de las cosechas más importantes para la población china. Según su mitología, en 2.853 a.C., el legendario emperador chino Shennong declaró sagradas cinco plantas: soja, arroz, trigo, cebada y mijo.

China revela su secreto sobre la soja

China mantuvo la soja como un secreto para el resto del mundo tanto como pudo, pero llegó un momento en que se corrió la voz y, poco a poco, la soja fue conquistando el resto del mundo. Durante el primer siglo d.C la soja fue llegando a otros países asiáticos debido a la expansión de las rutas comerciales tanto por tierra como por mar. La evidencia sugiere que el cultivo de soja comenzó en Japón a principios del periodo Yayoi. Las primeras referencias a la soja que aparecen en escritos japoneses están recogidas en el libro histórico Kojiki o Furukotofumi (que significa 'registro de cosas antiguas'), completado en el 712 d.C.

La soja fue introducida en América, en 1765, por un marinero llamado Samuel Bowen que se llevó algunas semillas de China. Fue a partir de ese momento cuando realmente comenzó su conquista del mundo. Bowen fue el primero de muchos cultivadores de soja en Norteamérica, quienes a su vez la exportaron a Inglaterra.

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Henry Ford lideró la revolución de la soja

La soja tuvo un papel muy importante en los Estados Unidos durante los años 30, ya que, durante la Gran Depresión, las regiones azotadas por la sequía pudieron cultivarla para regenerar su suelo debido a su capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico. Las granjas recibieron instrucciones de aumentar su producción para alcanzar los objetivos gubernamentales y Henry Ford resultó ser un gran pionero en el uso industrial de la soja. En 1932-33 la Ford Motor Company gastó aproximadamente $1,250,000 en investigación sobre la soja, lo que equivale a billones de euros hoy en día. Para 1935 la fabricación de cualquier coche de la marca Ford implicaba el uso de productos derivados de la soja como el aceite de soja utilizado en la pintura y en el fluido de los amortiguadores. Henry Ford promovió la soja ayudando a encontrar nuevas aplicaciones tanto alimenticias como industriales.

Versatilidad vegetal

Una vez la soja es recolectada, las vainas de soja son limpiadas, abiertas y desgranadas, y será después cuando se extraiga el aceite de soja de las judías. Todas las partes de la soja tienen utilidad.

El aceite de soja es refinado para utilizarlo con margarina, ensaladas y aceites para cocinar, además de en otros cientos de productos no alimenticios. Hay una gran probabilidad de que el periódico que lees cada mañana esté impreso utilizando tinta de soja, pero, ¿qué me dices de los aislamientos térmicos de gomaespuma y las moqueta de las casa?, pues sí, fabricados con de plástico de soja. No hay día que pase sin que toquemos o ingiramos algo derivado de la soja, aunque no seamos conscientes de ello. Los ascensores que llevan a los turistas a lo alto de la Estatua de la Libertad funcionan a con fluido hidráulico hecho a base de soja, y la harina de soja se utiliza en la fabricación de adhesivos para la madera, plástico biodegradable, tintas de impresión y tejidos. Ya sean velas, líquidos de limpieza, ceras, cosméticos, selladores de cemento, control del polvo, hacete para máquinas, combustible, lubricantes industriales, pinturas, revestimientos o barnices para tejados, la soja es un elemento esencial para la fabricación de productos naturales y renovables de todo tipo. Si lo piensas, es como un pequeño milagro.

Pero su magia no acaba ahí, porque cualquier La harina de soja representa el 68% del consumo mundial de proteína, y nutre a cientos de especies incluyendo aves de corral, cerdos, ganado, pescado, perros y gatos. La lecitina es extraída del aceite de soja para productos farmacéuticos, revestimientos protectores y emulsionantes que evitan que el chocolate y la manteca de cacao de los caramelos se separen. La vaina de la soja es utilizada como un ingrediente de alto contenido en fibra para el pan y las galletas saladas.

¿Tratamiento para el cáncer?

Parece que la soja puede tener beneficios únicos para la salud también. Los estrógenos de las plantas fueron identificados a principios de los años 30 y, también por aquel entonces, se descubrió que la soja contenía compuestos parecidos al estrógeno, las isoflavonas. Los científicos comenzaron a estudiar el papel de las isoflavonas en la reducción del riesgo de cáncer de mama en los años 60. En un estudio japonés llevado a cabo en 1981, los investigadores descubrieron que el consumo diario de miso, una pasta hecha de soja, estaba directamente relacionado con el bajo índice de casos de muerte de cáncer de estómago en más de 260,000 hombres y mujeres. También por aquel entonces fueron publicados en los Estados Unidos otros estudios sobre la soja y, en octubre de 1999, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) comenzó a escuchar los argumentos en favor del papel de la soja en la reducción de casos de cáncer del corazón por consumo de productos con contenido de soja.

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Algunos investigadores creen que isoflavonas de la soja como la genisteina, daidzeina y gliciteína, podrían jugar un papel importante en la reducción del riesgo de cáncer, algo que ya han sugerido varios estudios en referencia a cánceres de pecho, próstata, ovarios y útero. Los científicos creen que hay suficiente evidencia para que los fitoestrógenos sean estudiados en ensayos clínicos junto con tratamientos médicos estándar para el cáncer de mama o el de próstata. Ya se están llevando a cabo pruebas con humanos en estudios patrocinados por el Instituto Nacional del Cáncer americano. Algunos estudios a gran escala con mujeres que incluyen en su dieta un alto consumo de soja han mostrado un menor riesgo de cáncer de mama y endometrial. También es posible que ese efecto parecido al del estrógeno pero más débil que aporta la soja pueda ayudar a prevenir el cáncer de próstata.

Judías protectoras del pecho

Algunos estudios sugieren que el efecto de la soja en el cáncer de pecho depende de la edad en que esta sea consumida. Se cree que un alto consumo de soja en mujeres en pleno desarrollo del pecho puede servir de protección contra el cáncer, aunque esto implique el aumento del nivel de estrógenos. Se han llevado a cabo varios estudios clínicos de mujeres con cáncer de pecho para saber si las pastillas de soja podrían ayudar con los síntomas de la menopausia.

Mientras tanto, estudios realizados en hombres con cáncer de próstata han mostrado que los alimentos y suplementos a base de soja podrían reducir los niveles del antígeno prostático específico (PSA), una sustancia que cuya presencia suele aumentar con el desarrollo del cáncer de próstata. En otro estudio, a pesar de que los niveles de PSA no disminuyeron con el tratamiento a base de soja, su aumento sí fue más lento que antes de que el estudio fuese llevado a cabo. Aunque estos resultados son motivadores, es necesario un avance en la investigación para llegar a saber a ciencia cierta si los productos a base de soja pueden ayudar a aumentar la esperanza de vida de los hombres con cáncer de próstata.

Se ha demostrado que tanto la soja como los alimentos a base de soja ayudan a reducir el colesterol y la tensión arterial. La lista de beneficios para la salud provenientes de la soja sigue en aumento, es sorprendente todo lo que se puede hacer con unas pequeñas judías. La madre naturaleza ha sido muy generosa.

Pero ya está bien de hablar de sus maravillas. La mejor forma de disfrutarla es dejarla intimar con tus papilas gustativas.

Mmmmmmmm, edamame hummus

Las judías edamame son unas judías de soja riquísimas. Tienen un sutil pero jugoso sabor y son de color verde claro. Intenta preparar esta receta de humus para variar del humus tradicional. Se dice que sabe incluso mejor que el original.

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Ingredientes:

2 tazas de edamame desgranado cocinado siguiendo las instrucciones del paquete
¼ de taza de aceite de soja
3 cucharadas de zumo de limón
2 cucharadas de ajo cortado en rodajas
¾ de cucharadita de comino molido
½ cucharadita de sal

Lo único que tienes que hacer es puré con el edamame, aceite, zumo de limón, ajo, comino y sal hasta que la mezcla quede tan fina como gustes, al igual que el humus tradicional. Añade un poco de chili si es lo que te va y ¡listo!

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